La familia Oliver-Ponsarnau somos dos generaciones que venimos del Maresme, que nos enamoramos del Priorat y del Mas de Sant Marcell, donde encontramos en este proyecto un modelo que contempla el gusto por la vida en el campo.
Llegado al punto de dar valor al tiempo, que pasa sin piedad, buscamos un nuevo sentido y enfoque en nuestras vidas y apostamos por convertir esta realidad en un proyecto familiar de continuidad.
En 2019 compramos la masía. El primer objetivo es recuperar 17 de las 24 hectáreas de viñedo, 4 hectáreas de olivos y asear la finca. La tarea de recuperación, después de diez años de abandono, ha sido muy laboriosa: cortar los árboles que han invadido los cultivos, sacar los emparrados dañados, hacer una poda radical y volver a formar las cepas y los olivos desde cero.
A estas tareas se han sumado factores extraordinarios que han puesto un grado más de dificultad en el inicio proyecto: la Covid-19, la plaga de mildiu de 2020, los temporales Gloria y Filomena y una sequía extrema entre los años 2021 y 2024.
Sin embargo creemos firmemente en este proyecto que año tras año, la viña, nos confirma con su esplendor que no íbamos errados. Emprendemos con ilusión la apuesta de crear vinos que expresen nuestro esfuerzo y el bonito paraje que los acoge. Nuestra idea es crear un espacio sostenible, donde unos proyectos complementen a otros. Ser respetuosos con el medio ambiente y los seres vivos que forman parte de nuestro entorno y generar sinergias que fomenten la cultura, tradiciones y economía local.

El vino es nuestro eje vertebrador.

El origen del topónimo Sant Marcell es incierto. Como San Marcell no aparece en ningún santoral, una de las hipótesis plantea que podría ser un diminutivo afectivo de Sant Març. Otra hipótesis, documentada por Josep Maria Espinàs, es que Sant Marcell en realidad sería una transformación del celta Sen-Mar-Cell que significa Antic-Gran-Molí.
El Mas de Sant Marcell es una casa grande, situada en la orilla izquierda del río Siurana, en el término de Cornudella de Montsant. Es un enclave histórico por el que han pasado diversas civilizaciones, la primera referencia escrita data de 1180. Antes, sin embargo, los árabes que habitaron la zona, dejaron su huella arquitectónica en forma de dos arcos de herradura que todavía se conservan en el Mas dels Masovers.
Hacia el año 1229 los cátaros se instalaron en Siurana desde donde organizaban predicaciones en otras villas.
A mediados del siglo XIII estaba la parroquia de Sant Marcell, de origen cátaro, que fue expropiada por acusación de herejía por el Rey Jaime I en 1258. Según diversas fuentes, el Mas de Sant Marcell perteneció al monasterio femenino de Bonrepòs hasta el año 1473 que las monjas fueron trasladadas.
A partir de ese momento, la masía pasa a formar parte de la Cartuja de Escaladei, y se convierte en un lugar de descanso para los frailes que caían enfermos y que no podían soportar la disciplina austera del monasterio.
Es con la desamortización de 1835 que los monjes son forzados a abandonar la cartuja y el Mas de Sant Marcell pasa a manos privadas.




VALORES
Aún recordamos la emoción de ver brotar las cepas por primera vez después de la poda tan arriesgada que hicimos para recuperarlas.
Conoce el valle
de Sant Marcell
Su bosque de ribera junto a la confluencia de los ríos Siurana y Arbolí, una masía noble ligada a la Cartuja de Escaladei, una de las bodegas más impresionantes de la región y la viña de laderas y terrazas de licorella plantada a principios de siglo, lo hacen un proyecto único y singular. Todo presidido por la Sierra de Montsant y el Castillo de Siurana.

